A veces nos cuesta pedir ayuda porque esperamos que algo del exterior cambie y mejore nuestra situación. Esta evitación es un mecanismo de defensa universal, pero buscar una salida es una decisión personal que implica inteligencia y adaptación humana.  La terapia te servirá para afrontar los cambios personales, los conflictos emocionales y cualquier circunstancia en la que quieras reflexionar con detenimiento.

Dudas frecuentes sobre la terapia

Un primer contacto con alguien desconocido siempre conlleva incertidumbre y cierta inquietud. En mi consulta encontrarás un espacio seguro, cómodo y privado donde puedes contarme lo que te ocurre, con confianza. Te facilitaré esta comunicación inicial para que me conozcas y no tengas miedo de hablar de cualquier cuestión aunque se trate de temas íntimos y dolorosos.

Asegurar la confidencialidad de sus pacientes es un deber deontológico de cualquier profesional de la psicología y además, será una prioridad para mí, ya que deseo que encuentres en mi consulta un espacio seguro y privado donde puedas sentirte en confianza para hablar de tu intimidad. Por este motivo, todo lo que me digas se tratará con la más estricta confidencialidad incluso si eres menor de edad, en cuyo caso y salvo que se trate de circunstancias que te ponen en riesgo, yo mantendré siempre en privado todo lo que me cuentes.

Dependiendo de las circunstancias de tu caso en particular, acordaremos y pautaremos unas sesiones adaptadas a ti tanto en frecuencia como en duración, ya que la terapia es totalmente personalizada, por lo que  necesitaré conocerte y conocer tus circunstancias para poder establecer el tratamiento psicológico más favorable para tu recuperación.

Tú mismo serás consciente del funcionamiento de la terapia porque te sentirás lo suficientemente seguro y cómodo para continuar y, aunque estés compartiendo cuestiones íntimas y a veces dolorosas, encontrarás en ti mismo que te resulta adecuado y/o positivo, ya que sucede de la misma forma que cuando el médico te pauta una medicación, donde tú eres el único que puede decidir si te siente bien o te alivia el síntoma. Te sentirás libre de comentarme cuando algo te funciona y cuando no pues la terapia es algo voluntario y en todo momento tú podrás valorar si quieres continuar o no y de qué manera.

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