A veces nos cuesta pedir ayuda porque esperamos que algo del exterior cambie y mejore nuestra situación. Esta evitación es un mecanismo de defensa universal, pero buscar una salida es una decisión personal que implica inteligencia y adaptación humana. La terapia te servirá para afrontar los cambios personales, los conflictos emocionales y cualquier circunstancia en la que quieras reflexionar con detenimiento.
¿Cuándo puedo necesitar terapia?
- Cuando nos sentimos bloqueados, desbordados, tristes, apáticos, confundidos, solos…
- Cuando no sé cómo actuar como padre/madre (los hijos no comen, no obedecen, protestan, contestan, no estudian…).
- Cuando existe un síntoma: depresión, ansiedad, relaciones difíciles con el entorno, cuando repetimos conductas, estilos de pareja…
- Cuando no se sabe lo que se quiere, cuando hay relaciones difíciles con el entorno, cuando repetimos conductas, estilos de pareja…
- Cuando hay dolencias físicas persistentes que no se alivian con los tratamientos médicos y que pueden tener una causa psicológica (úlcera, cólon irritable, fibromialgias, cefaleas, síntomas dermatológicos…).
- Cuando algo nos ocurre en momentos de crisis, cambios y decisiones (reproducción asistida, divorcio, duelo, adopción, pérdida de trabajo…).
¿Qué encontrarás en mi terapia?
- Una amplia experiencia con los síntomas más frecuentes de ansiedad, depresión, conflictos de pareja, hipocondría, etc.
- Un abordaje totalmente individualizado basado en las características singulares de tu caso.
- Un espacio terapéutico seguro en el que puedas relatarme tu historia y juntos podamos identificar la causa de tu malestar.
- Un tiempo personal para comprender y poner en marcha tus propias herramientas de reflexión, evaluación y decisión personal.
- Un objetivo enfocado a mejorar tu crecimiento personal y tu bienestar emocional y físico.
Dudas frecuentes sobre la terapia
Un primer contacto con alguien desconocido siempre conlleva incertidumbre y cierta inquietud. En mi consulta encontrarás un espacio seguro, cómodo y privado donde puedes contarme lo que te ocurre, con confianza. Te facilitaré esta comunicación inicial para que me conozcas y no tengas miedo de hablar de cualquier cuestión aunque se trate de temas íntimos y dolorosos.
Asegurar la confidencialidad de sus pacientes es un deber deontológico de cualquier profesional de la psicología y además, será una prioridad para mí, ya que deseo que encuentres en mi consulta un espacio seguro y privado donde puedas sentirte en confianza para hablar de tu intimidad. Por este motivo, todo lo que me digas se tratará con la más estricta confidencialidad incluso si eres menor de edad, en cuyo caso y salvo que se trate de circunstancias que te ponen en riesgo, yo mantendré siempre en privado todo lo que me cuentes.
Dependiendo de las circunstancias de tu caso en particular, acordaremos y pautaremos unas sesiones adaptadas a ti tanto en frecuencia como en duración, ya que la terapia es totalmente personalizada, por lo que necesitaré conocerte y conocer tus circunstancias para poder establecer el tratamiento psicológico más favorable para tu recuperación.
Tú mismo serás consciente del funcionamiento de la terapia porque te sentirás lo suficientemente seguro y cómodo para continuar y, aunque estés compartiendo cuestiones íntimas y a veces dolorosas, encontrarás en ti mismo que te resulta adecuado y/o positivo, ya que sucede de la misma forma que cuando el médico te pauta una medicación, donde tú eres el único que puede decidir si te siente bien o te alivia el síntoma. Te sentirás libre de comentarme cuando algo te funciona y cuando no pues la terapia es algo voluntario y en todo momento tú podrás valorar si quieres continuar o no y de qué manera.

